23 de mayo de 2014

Autobiografía de bolsillo. "Un mal día. Sensibilidad extrema."

23/05/2014.  ¿Qué haces cuando te decepcionas de ti misma? Cuando no tienes manera de sentirte bien después de un error que cometiste. Cuando sientes que el mundo está en tu contra, cuando te sientes enferma y no hay calmante que sirva?

Adolorida. La muela del juicio me tiene loca, nada me hace sentir mejor. No puedo comer, todo duele. No puedo hablar bien tampoco. No puedo pensar ni actuar razonablemente, solo actúan mis instintos. Hoy no será un buen día.

Me desperté esta mañana intentando cambiarme para viajar hasta de S y seguir estudiando. No soporté el dolor, decidí quedarme. Seguí durmiendo, mi madre me despertaría para ir al medico y saber que tengo. No lo hizo, me despertó tarde pidiéndome que cuelgue la ropa afuera. No me quejé. Lo hice. — Afuera el patio está todo mojado, tengo dos perros Benny y Milo. Este último es apenas un cachorro, no sabe que hace y si lo que hace está bien o mal. — En cuanto salí comenzó a saltarme y a embarrarme toda. Mi primera reacción fue gritarle que parara. Aun no hace caso. Cuando intenté ahuyentarlo con una mano, saltó a la vez, terminó en un choque entre mi mano y su cabeza, un golpe fuerte. Comenzó a llorar asustado y corrió. Me sentí horrible, despreciable; jamás lo había golpeado. Ambos entraron a la casa. Comencé a llorar desconsoladamente. ¡Soy sensible! Mis perros desde adentro de la casa, me miraban por la ventana y lloraban viéndome, triste de verme así. (¿Puede haber algo más hermoso, tierno y dulce, que ver a tus más fieles compañeros, llorar por ti?)

Terminé de colgar la ropa y entré a buscar lo que faltaba. Mi madre comenzó a gritarme, celosa, de que llore por el perro y no por ella. (¿Cómo una persona puede fijarse así en si misma mientras otra sufre?) Continué con mi trabajo. Cuando terminé, volví a entrar. El pobre Milo ya me había perdonado. Mi madre, luego de que su locura se fuera, me dijo que no debería llorar por eso. Que habría muchos errores que cometería en mi vida más adelante. Que no puedo llorar por todos ellos.


¿Cómo hago para no llorar por las cosas que me hacen mal? Por poco que sea lo ocurrido. No suelo llorar, no me gusta, me siento débil. Odio esa sensación. Pero, en ocasiones, el dolor puede más que la contención de lágrimas. A veces es necesario descargar esa frustración que sientes, por eso ante la más mínima cosa comienzan a rodar lágrimas por las mejillas. Por eso siempre descargo mis lágrimas en soledad. Es lo mejor, puedes calmarte sola sin necesidad de que otro vea tus debilidades.








22/05/2014 - Desperté y miré por la ventana, ambos acostados juntos así. Milo dormía y Benny acababa de despertarse.


¿Cómo no amar a estos dos compañeros de vida que tengo?